¿Cómo las puedo borrar? (parte 1) Sextortion

León Ramos PorLeón Ramos

¿Cómo las puedo borrar? (parte 1) Sextortion

Hola amigos:

La siguientes historias de seguridad informática están basadas en hechos reales y han sido ficcionadas para transmitir mejor las ideas. Ésta serie de historias no podrían ser posibles sin la tutoría y el tiempo invertido de, Hiram Camarillo, asesor en seguridad de la firma Seekurity.

La presente historia se titula ¿Cómo las puedo borrar? y la hemos divido en dos entregas que espero disfruten tanto como nosotros. En la siguiente entrega, intentaré persuadir a Hiram para que nos comente algunas reglas básicas para evitar que ésto nos suceda.


¿Cómo las puedo borrar? (1)

Ana caminaba lentamente hacia la sala de abordaje, así como tantas veces antes. Santiago, su novio desde hace unos meses, intenta sonar despreocupado comentando por menores. -Tito te va a recibir y te llevará a tu piso, es buen pibe.

Ana, sin embargo, enmudecida en su pensamiento, pasa por alto los datos y las explicaciones de Santiago.

-En cuanto tenga vacaciones voy a visitarte, además, si encuentro algo en México, me voy contigo.

-Si amor- contesta Ana, reconectando su miedo con la realidad. A ella le preocupa que ésta incipiente relación no funcione con la distancia. Inclusive lo hablaron, pero Santiago está empecinado en lograrlo. Le ha dicho a Ana que es el amor de su vida y que nunca la dejará.

El sonido local anuncia la salida de Aeromexico a la ciudad de México y, antes de dejarlo todo, Ana se cuelga de los hombros de Santiago, le toma la cara y se sumerge en su mirada porteña. Ana quiere recordarlo así para siempre, antes de abandonarlo, porque eso es lo que ella siente y ha sentido desde que tomó el trabajo en México.

De la nostalgia recién nacida surge un beso de despedida tan tierno y largo como el poco tiempo se los permitió. -No me olvides, Santi- fue la mejor línea que Ana pudo pensar en ese doloroso momento. Así comenzó todo, una relación distante Buenos Aires-México como tantas ha habido.

Los días pasaron y algunos de ellos se transformaron en semanas, luego esas en meses y así llegaron los primeros dos años. Ana y Santiago pasaron por baches, por algunas visitas y por todo tipo de pruebas, hasta que, la mayor de todas ellas, terminó derrotándolos: Gabriela, una hermosa brasileira que llegó a Buenos Aires y, sin pedir permiso, le robó el aliento, los pensares y las noches a Santiago.

El cambio en la vida emocional obligó a Ana a buscar otros horizontes, a buscar otro lugar o a simplemente buscar su lugar en el mundo, para ello era necesaria la ayuda de las pesadas maletas nuevamente.

El consultor de seguridad de la empresa mexicana en donde trabajó Ana hasta hace una semana, recibió una llamada, como casi cualquier otra de su profesión: algo intrigante.

-Hola ¿Horacio?— sonaba en el celular del consultor, la preocupada voz de Ana.

-Si, ¿Ana? ¿Cómo estás? ¿Ya saliste de México?

-No, tengo todavía cosas que hacer y no puedo irme hasta resolver un problema.

-¿Qué pasó? ¿Estás bien?

-Pues si y no, hace dos semanas terminé con Santiago y, ayer alguien de la oficina me dijo que vio fotos privadas mías en un sitio web. ¡Hasta me mandó la dirección!- Ana sonaba apenada y hasta con ciertos tintes de enojo. -Este tipo de la oficina me dijo que podía borrarlas, ¡pero a cambio quería que le enviara más fotos desnuda! ¿Puedes creerlo? ¡Yo conozco a su mujer y a su hija! ¿Si las puede borrar? ¿Qué puedo hacer?

-Ana, lamento decirte que esas fotos, una vez publicadas y aún con el derecho al olvido, va a ser muy difícil borrarlas. Lo que tenemos que hacer es detener al extorsionador. ¿Quién tenía esas fotos? Imagino que se las habías enviado a tu novio. ¿Acabaron mal?

-Si, yo se las mandaba a Santiago, ya hablé con él y me jura que él no tiene nada que ver. Yo le creo.

Horacio, se quedó callado un momento, en su experiencia todo mundo miente, de alguna forma siempre ha confiado más en los equipos electrónicos. Por lo que no descarta nada hasta no tener los datos duros en la mano.

-No te preocupes, Ana, voy a investigar qué es lo que está pasando. Necesito que me cuentes paso por paso lo que ocurrió.

Horacio comienza a sospechar de todos, así, como en otras ocasiones, deducirá paso por paso el comportamiento humano que llevó a esta filtración de información. <<¿Quién se robó esas fotos? >> piensa para sí mismo.

Sobre el autor

León Ramos

León Ramos administrator

Ingeniero en sistemas electrónicos con diplomado en administración y escritura creativa. Empresario y escritor en el rubro de tecnologías de la información.